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miércoles, 15 de febrero de 2012

La rueda de la fortuna


Escenarios
Por: miguel de la rosa

En 1976, llegó a la presidencia de México, el Lic. José López Portillo y Pacheco, después de haber dejado en el camino al favorito de la clase política de aquellos tiempos, el Lic. Mario Moya Palencia.
            La lista de aspirantes, había sido filtrada por la presidencia de la república, siendo varios los que se mencionaban como posibles sucesores de Luis Echeverría: el mismo Mario Moya; Secretario de Gobernación, Augusto Gómez Villanueva; Secretario de la Reforma Agraria, Luis Enrique Bracamontes; Secretario de Obras Públicas, Hugo Cervantes del Rio; Secretario de la Presidencia, Carlos Gálvez Betancourt, Director General del IMSS y Porfirio Muñoz Ledo, Secretario del Trabajo.
            El juego por la sucesión presidencial fue auspiciada y alentada por el mismo presidente Echeverría, quien habiendo hecho un pacto en la época de juventud con su amigo José López Portillo, decidió cumplirle y heredarle la silla presidencial.
            Sin embargo, ya una vez en el poder, el Lic. López Portillo usó la información informal, misma que causó estragos en el ex Presidente y en el ambiente político nacional, ya que se rumoraba que Echeverría seguía de protagonista y que trataba de influir en el gobierno de López Portillo. Aunado a esto, la respuesta de don José fue visceral y al bote pronto, porque de manera inmediata, le mandaron un mensaje descifrado a Echeverría donde le notificaron que el primer mandatario le invitaba a formar parte del cuerpo diplomático de México. De esa manera, fue nombrado Embajador en Australia y en las Islas Fidji, todo con el ánimo de alejarlo de los reflectores nacionales.
              Después de ejercer una presidencia sumamente controversial, el Presidente López Portillo se decidió por el economista, Miguel de la Madrid y ordena que el PRI lo unja como su candidato a la presidencia de México. Los jóvenes egresados de las mejores escuelas de economía del mundo, que simpatizaban con don Miguel, ya habían regresado al país con el propósito de limpiar y/o desplazar del PRI a la clase política tradicional y convertirse en los salvadores de la patria.
Poco antes, la decisión de nacionalizar la banca le había caído en el hígado a de la Madrid, a quien pudimos ver en la televisión con cara adusta y aplausos tenues cuando don José anunció el hecho en el último informe de su gobierno.
Ya en el poder de la Madrid, la información que salía del gobierno mexicano contra el ex presidente José López Portillo fue diseñada con la intención de degradarlo y de paso, sembrar la idea en el colectivo, que los economistas de la nueva guardia, o sea los de la escuela de Milton Friedman,  poseían la fórmula mágica para que México saliera del atraso y entrara de lleno a la competencia contra los países más avanzados del orbe.
            La denostación hacia López Portillo fue atroz durante todo el régimen que presumía iniciaría la “Renovación moral de la sociedad”. En la mente de don José era inentendible que su pupilo, Miguel, le pagara de esa manera el haberle heredado la presidencia de México.
            La información informal manejada por los amanuenses, asesores y amigos de Miguel de la Madrid, provocó un desajuste en los equilibrios del poder y trastocó la relación de los pesos y contrapesos de los grupos, quien al paso de los años, le recetaron un fuerte revés al sucesor, de quien la historia registra que perdió la elección presidencial ante Cárdenas, quien declinó llevar a las últimas consecuencias las pruebas del fraude.
            La visión de la clase política emergente cambió con Salinas. Éste revivió a su antecesor nombrándolo Director General del Fondo de Cultura Económica. La idea de Salinas fue inaugurar un nuevo ciclo, donde su grupo continuaría al frente del gobierno por 3 sexenios más después de él.
            Sólo que los imponderable existen en la política y el favorecido de Salinas, Ernesto Zedillo, permitió y promovió fuertes ataques a la imagen contra su antecesor apenas iniciado su sexenio. Nunca antes, salvo en el caso de Plutarco Elías Calles, se había permitido se trastocara en esas dimensiones a un ex presidente de México. La realidad es que los colaboradores cercanos a Zedillo, lo convencieron de la necesidad de alejar a Salinas de la política y del país. De esta forma, los sueños de continuidad generacional de Carlos y amigos, se esfumó de la noche a la mañana.
            La información informal, o lo que mejor se conoce como “habladurías, chismes o cuentos chinos”, son capaces de modificar la historia, no sólo de las personas sino hasta de países enteros. Es justo reconocer que los gobernantes que se blindan de estos comentarios y actúan dentro de los márgenes de la ortodoxia, son los que tienen la posibilidad de convertirse en estadistas y no sólo ocupar un espacio en las galerías.
             Es evidente que la experiencia permite clasificar la información que se recibe, procesarla adecuadamente y actuar en consecuencia.
            Es inevitable que los gobernantes piensen como lo dijo un día, el ilustre ex gobernador de Nuevo León, don Alfonso Martínez Domínguez: “La política es como una rueda de la fortuna: a veces estás arriba y a veces estás abajo”.
            Ya depende de cada quien.
            

 
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